Quién eres tú?
acaso pensaste
en la pregunta?
acaso rascabas
con tus uñas
tus dientes y
tu piel
el origen
lejano
de tu destino?
Piensa mujer
en el altar
supremo
de tus dolores,
de tus quejidos
y también
porqué no
en la altura
infinita
de tu sonrisa,
que eres lo que
eres,
un diseño
mágico
en la mano de
los Dioses,
un instante
supremo
en la costilla
de tu inicio.
**
Pueden los
hombres herirte
de mil maneras,
con el desdén
de sus dudas,
con los golpes
de sus miedos,
siendo
infieles, porqué no?
En fin mujer!
todo puede
suceder
en la piel
presente
de tu cuerpo.
Ahora piensa
bien!
Si te
arrodillas.
Si suplicas.
Si lloras por
piedad
será traición
a la magia de
tu historia.
Recuerda mujer
sagrada
que la gloria
de tu ancestro
liberó al mundo
de la opresión
divina.
Tu lejano
origen
le mostró el
camino.
Nunca olvides
el brumoso
manto
que protegió
entonces
las falsas
culpas
en la masculina
mano
de los milenios
**
Mujer! hacedora
vital
de tanta carne,
sangre y huesos,
tú amasaste
en la cuna
profunda
de tu vientre,
no solo eso,
no solo materia,
sino mucho mas
se anidó en ti
en la magia del
encuentro.
El soplo vital,
el aliento de
los Dioses
salió desde ti
macho o hembra
el fulgor
inconquistable
de un ser
sagrado
puro y con luz
divina.
**
Si dudas mujer,
gira con tus
ojos
el entorno de
tu mundo
y pregúntate.
Cada ser que
camina
ríe y llora
desconoce acaso
donde acunó sus
días
en el inicial
tiempo
de su
escultura?.
Si dudas mujer,
mírate a ti
mismo
y pregúntate
el dolor
inmenso
al patalear la
vida,
al sentir con
llantos
el conquistado
llanto
en la boca de
tu hijo.
No hay magia
tan sublime
aquella de
crear la vida.
Tú lo sentiste
así!
cuando se
iluminó
tu vientre.
**
Y continuó tu
vida
con pecado o
sin él,
pero siempre
portando
el linaje tan
sagrado
de aquella tu
primera madre.
Los dioses de
los hombres
te privaron
muchas veces
de manifestar
tu fuerza.
Ellos, con
soberbia en sus mentes,
negaron siempre
lo sagrado de
tu origen.
Miedo, duda,
odio?
quizás todo o
alguno,
pero te
cobijaron siempre
con el manto
del silencio
y porqué no del
olvido.
Algunos,
en lo bestial
de su ignorancia
o fanatismo,
te mutilaron y
mutilan.
Que pecado mas
horrendo
se anida allí
en su
conciencia?
**
Pero no aceptes
el mandato
fatal
de la
costumbre.
Rebélate!
llora si
quieres,
muerde con tus
dientes
el falso
destino
al que te
someten.
Dicen algunos,
ajena eres
a esos
sacramentos
por hombres
impartidos.
Ríeles en la
cara,
escupe con
desdén
la ignorancia
de sus actos
y pregúntales
si la conocen
a aquella mujer
llamada
María de Magdala
**
Anímate!
no te rindas!
tu linaje es
sagrado.
Eres mujer,
madre y esposa,
pero nunca
olvides
porqué pecó tu
madre.
Simplemente,
muy simplemente
para enseñar a
ti
el sublime
camino
de la libertad
